domingo, 2 de noviembre de 2014

Escuela Reggio Emilia: buscando un aula activa


El enfoque Reggio Emilia se originó en la ciudad (y alrededores) de Reggio Emilia en Italia tras la Segunda Guerra Mundial, en un movimiento hacia la educación de la niñez temprana progresiva y cooperativa. Esta metodología educativa fue creada por el famoso pedagogo Loris Malaguzzi, el cual sostenía que los niños aprenden por medio de la observación para después desarrollar sus propios proyectos de creación.

Es un enfoque innovador e inspirador en la educación y el aprendizaje de la primera infancia (0-6 años), que al igual que Montessori, valora al niño como fuerte, capaz y flexible, lleno de asombro y conocimiento: considera que cada niño trae consigo una profunda curiosidad y potenciales, y esta curiosidad innata conduce su interés para comprender su mundo y su lugar en él. Es decir, se basa en la creencia de que los niños tienen capacidades, potenciales y curiosidad e interés en construir su aprendizaje; de comprometerse en interacciones sociales y negociar con todo lo que el ambiente les ofrece.


Así, el método Reggio Emilia orienta, guía, cultiva el potencial intelectual, emocional y social del niño; aquí el docente escucha al niño, le deja tomar la iniciativa y además le guía de una forma productiva. Estas escuelas no tienen currículo ni programaciones, pero los buscan transformándolos en otra cosa: viviendo con los niños, trabajando con la certeza, la incertidumbre y con lo nuevo.

Veamos un resumen bastante clarificador:



 
A continuación, veamos algunos de sus principios generales más importantes, los cuales nos ayudan a entender mejor este enfoque:


Por último, os dejamos un ejemplo práctico en el cual puede verse reflejada esta metodología y su concepción de aprendizaje activo:



 
Otros enlaces interesantes:
 
 


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